Las últimas revisiones historiográficas, huyendo de explicaciones unilaterales, conducen a un conjunto de factores políticos, económicos, sociales e incluso demográficos que desencadenaron la revolución y que pueden resumirse del modo siguiente:

1. Pervivencia de una estructura tradicional arcaica, minada por la evolución de la economía y el auge de la burguesía, que reclamaba el poder político paralelo al económico que disfrutaba.
2. Exigencias de cambio político, acorde con las renovadoras teorías del liberalismo propuestas por los filósofos ilustrados y racionalistas.
3. Descontento del estado llano o Tercer Estado, cada vez más presionado por los impuestos.
4. Tampoco cabe descartar el factor demográfico (el rejuvenecimiento de la población que ansía cambios)
5. ni los problemas económicos (las malas cosechas de 1788 y 1789 que elevaron el precio del pan).

Se había producido, en último término, un desajuste entre las necesidades sociales, políticas y económicas del país y el anquilosamiento de sus gobernantes.

Pero la causa desencadenante sería fundamentalmente económica :la crítica situación de la Hacienda pública que lleva a Luis XVI y a sus ministros a intentar solucionarla aumentando los impuestos. En 1787 Calonne choca con la intransigencia de los nobles que se oponen a la reforma fiscal. En 1788 Brienne, el nuevo ministro, tampoco logra hacerles claudicar. Finalmente, Necker , decide convocar los Estados Generales, que no se habían reunido desde hacía siglo y medio